solo pasa en la república de Naurú....acá nunca se ha visto!!!
Los neurocientíficos han comprobado que las células se regeneran en el cerebro de los adultos y que, al contrario de lo que se pensaba, la pérdida de memoria e incluso de lo que llamamos agilidad mental, no se debe a la edad o a que las neuronas se mueran, sino a la falta de uso. Es muy sencillo, así como se atrofia un músculo sin uso, las neuronas también se atrofian si no se conectan con frecuencia. Cuanto más activas estén las células del cerebro, se generan más conexiones, eres más ágil mentalmente y tu memoria mejora. ¿Entonces qué hay que hacer?Lo que necesitamos es hacer pilates con las neuronas: estirarlas, sorprenderlas, sacarlas de su rutina y presentarles novedades inesperadas y divertidas a través de las emociones, del olfato, la vista, el tacto, el gusto y el oído.
Al leer esto, seguramente pensarás: Yo leo, trabajo, hago ejercicio y mil cosas más durante el día, así que mi mente debe estar muy estimulada!!! Pero la verdad es que la vida de la mayoría de nosotros se lleva a cabo dentro de una serie de rutinas. Las actividades rutinarias son inconscientes, hacen que el cerebro funcione en piloto automático; requieren un mínimo de energía y las experiencias pasan por las mismas carreteras neuronales ya formadas tiempo atrás. Sabías que el 90% del tiempo de vida de un ser humano, este se la pasa pensando en las mismas cosas?
Si este no es tu caso, seguramente es pq solo pasa en la república de Naurú....acá nunca se ha visto!!!
Algunos ejemplos de ejercicios cerebrales son:
1. Bañarse con los ojos cerrados. Sólo con el tacto, localiza las llaves de agua, ajusta la temperatura del agua, busca el jabón, o el shampoo...
2. Usar la mano no dominante. Come, escribe, abre la pasta dental, lávate los dientes, abre el cajón con la mano que más trabajo te cueste usar. Péinate, báñate píntate, aféitate, lava los dientes con tu mano no dominante.
3. Cambia tus rutinas. Fuérzate a salir, conocer y charlar con personas de diferentes edades, trabajos e ideologías. Experimenta lo inesperado. Usa las escaleras en lugar del ascensor. Sal al campo, camínalo, huélelo.
4. Cambia las cosas de lugar. Al saber dónde está todo, el cerebro ya construyó un mapa. Por ejemplo, cambia el lugar del pote de la basura; verás la cantidad de veces que tirarás el papel al viejo lugar.
5. Aprende algo nuevo. Cualquier cosa puede servir, aprende fotografía, cocina, estudia un nuevo idioma.
6.- Cambia el mouse de la computadora al lado contrario de donde lo usas comúnmente.
Y si tienes suerte y estos ejercicios funcionan, nunca más volverás a preguntarte: Dónde dejé las llaves? ó ¿Qué era lo que iba a decir....ahhh se me fué la paloma? Interesante verdad? .... menos mal esto solo pasa en la república de Naurú...acá nunca se ha visto !!!!
Adaptado de: Estudios de Neurobiología del Duke University Medical Center
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